El impresionismo supuso el empuje que necesitaba la pintura al aire libre puesto que, al desafiar el estilo clásico rompiendo con las leyes de las perspectivas, permitía pintar mucho más rápido, lo que provocó que numerosos artistas, como es el caso de Monet, se obsesionaran con la idea de ser capaces de plasmar en sus pinturas un instante de un paisaje, sin que el paso del tiempo perturbara la fotografía que querían pintar.
Todo ello se plasma en obras como "El roble bodmer, bosque de Fontainebleau" de Monet (1865), sobre la que después hablaría el propio autor declarando lo mucho que le obsesionaba captar la combinación de luces y colores de un instante concreto y lo que le frustraba lo rápido que avanzaba el tiempo:
También impresiona mucho "El deshielo en Vetheuil" (1881):
O esta obra de Turner, que me llama especialmente la atención, "Sauces junto a un riachuelo" (1805), en la que la obsesión por la instantaneidad le llevó a pintar una escena que bien podría haber sido tomada desde un tren en movimiento. No sería un tren pero sí una pequeña embarcación. Los testigos que le vieron pintar desde el bote pudieron admirar la rapidez y habilidad de sus trazas.
El protagonismo de la instantaneidad llevó a muchos pintores a arriesgarse sobremanera con tal de situarse en el momento justo en el lugar preciso para pintar los paisajes más salvajes. Volviendo de nuevo a Monet, me hace mucha gracia la anécdota en torno a su obra "Mar agitado, Étretat" (1883).
Monet se ubicaba frente a ese agitado mar representado fielmente gracias a las numerosas pinceladas alocadas de color blanco cuando una enorme ola le arrastró a él y a todos sus utensilios, hasta el punto de ponérsele encima de la cara su propia paleta de colores. Terminó con la barba de color azul y amarillo, como él mismo le contó a un amigo en una carta.
Y sin duda mi mayor descubrimiento ha sido John Constable. Y es que tenemos en común el interés por el cielo, yo cuando fotografío y él cuando pinta. El cielo para mí transmite muchísimas emociones. En el caso de la pintura muchas veces se utilizó como recurso religioso pero John Constable, si bien empezó sus estudios con esa misma inclinación, después simplemente se limitaba a transmitir sentimientos diversos, como pueden ser la rabia, crudeza y rebelión de esta tormenta pintada con bruscas pinceladas oscuras:
Tormenta de lluvia sobre el mar (1828)
Finalmente, no es casualidad que me haya dejado en último lugar al que es mi pintor favorito: Vincent Van Gogh. Cada cuadro suyo me impresiona mucho y me deja pensando, pero desde luego, "El hospital de Saint Rémy" (1889) ha pasado a ser uno de mis cuadros favoritos.
Este cuadro lo pintó durante su reclusión en este hospital para enfermos mentales, tras su famosa pelea con Gauguin. El único paisaje que tenía allí era un jardín por el que solía pasear así que, al pintarlo, además de incluirse a si mismo al pie de los árboles, optó por exagerar enormemente las características de éstos, pintando esas ramas violentas y altivas, que se rebelan contra lo que las rodea. Muchos creen que lo que pretendía plasmar Van Gogh a través de esos árboles era el espíritu de los que habitaban el hospital así como su propia limitación, que los árboles le impedían ver el bosque.






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